Jesus Aller – Alicia Solla: Recuerda

Presentación

Desde hace tiempo sé que a Alicia Solla le interesa lo que escribo, pero cuando en diciembre de 2008 me llamó para invitarme a ver en su casa sus últimos cuadros no me imaginé lo que me esperaba. Sobre su mesa de trabajo me mostró veintidós cartulinas blancas superpuestas como un proyecto de libro, con su título escrito a lápiz sobre la primera: Recuerda. Al abrir las páginas enfrentadas vi a la izquierda textos entresacados de los poemas del libro. A su lado, a la derecha, una sucesión de pinturas mostraba lo que Alicia había visto a través de estas palabras. Recorrí aquellas imágenes emocionado. Alicia capta con su arte el momento decisivo en que las cosas llegan, con la clarividencia del sueño, a la forma que es su belleza y su explicación. El sentido de cada fragmento brillaba en aquellos trazos de color con radiante frescura y rigor extremo. No podía creerlo. Es algo mágico que en el momento de la disolución brille una imagen que contiene toda la belleza. Al seguir el orden de las pinturas aprendí que el océano es una flor que se abre, que el mar se contempla en una intensidad sin orillas, que la hierba arde como un pensamiento. Había un retrato allí de mi miedo y también de mi paz más honda. Y temía los fragmentos últimos, dolorosos, donde baila la historia su danza macabra. Miraba a Alicia y sonreía. ¿Cómo lo habrá visto ella? La máquina hizo irrupción al fin, la ciudad que devora lo humano es un ataúd que encierra ritos idénticos, un alto horno que funde la esperanza. Todo estaba allí.
Para los que no han leído aún Recuerda, será esto una sólida provocación. Los que ya han visitado sus páginas, verán que las palabras realmente no son necesarias, que es necesario sólo alcanzar las madrigueras del dolor y contemplarlo, que arderá como un viento de primavera.